RESULTADOS DE LA REANIMACION MICROQUIRÚRGICA DE LA SONRISA PARALIZADA

RESUMEN

 El tratamiento micro-quirúrgico de la cara paralizada busca restaurar los movimientos conscientes e inconscientes, basándose en dos herramientas de acuerdo a la evolución de la parálisis. Los injertos cruzados de nervio facial y el colgajo libre de músculo gracilis.

 Se evaluó la recuperación muscular y el resultado general después de un año de realizar la última cirugía en 15 pacientes. Los pacientes se clasificaron en dos grupos:

 Grupo I: Pacientes con parálisis de menos de 18 meses de evolución. A quienes en un primer tiempo se les realiza una transferencia hipogloso facial y dos injertos cruzados de nervio. Y un segundo tiempo de anastomosis del injerto de nervio con ramas distales del facial paralizado.

 Grupo II: Pacientes con parálisis de mas de 18 meses de evolución. A quienes se les realiza en un primer tiempo un injerto cruzado de nervio y en un segundo tiempo un colgajo libre de gracilis, para restaurar la sonrisa.

 Se clasificaron los resultados subjetivamente en buenos, regulares y malos. Para que el lector tenga una idea del criterio de evaluación, se da la dirección en Internet donde se puede ver el video de los resultados, con movimientos voluntarios e involuntarios. Este sistema le permite al lector hacer su propia evaluación subjetiva. En Cirugía Plástica la valoración subjetiva es muy valida, contrario a lo que muchos quieren hacernos creer.

 Se encontró como único factor pronóstico favorable importante, la inclusión del paciente en el Grupo I de tratamiento. La edad de los pacientes incluidos  en el Grupo II, no fue un factor estadísticamente significante en cuanto a pronóstico, pero si se notó un tendencia a mejores resultados en pacientes mas jóvenes.

 Se insiste en la importancia de adherirse al protocolo de manejo de la parálisis facial aquí descrito.

 INTRODUCCIÓN

 Los movimientos de la cara dependen de la acción coordinada de 16 músculos a cada lado de la cara dispuestos en 4 capas (1). Esos músculos controlan el tono en reposo, los movimientos faciales voluntarios y la expresión involuntaria de emociones. Es por esto que el manejo quirúrgico de la parálisis facial sigue siendo un reto para el Cirujano Plástico, no es fácil restaurar la funcionalidad de todos esos músculos. A pesar de todos los esfuerzos para devolver a la normalidad a estos pacientes, el resultado final dista mucho de lo ideal (2,3).

 El tratamiento no micro quirúrgico de la parálisis facial consiste en la transposición de  músculos regionales, como el temporal o el masetero o en la suspensión con diferentes elementos como la fascia lata etc. (4, 5,6),. El problema con estos procedimientos es que al ser estáticos o al estar inervados por un nervio diferente al facial, no pueden lograr una coordinación con la cara contralateral no paralizada. Los movimientos que se ganan con estos procedimientos dependen de la voluntad del paciente y se pierden cuando el paciente va a expresar emociones.

 Los injertos de músculos pequeños no vascularizados (7,8) no desarrollan la fuerza necesaria para reanimar la cara y han sido abandonadas.

 Las técnicas micro quirúrgicas pretenden en lo posible restaurar la continuidad del nervio lesionado mediante neurorrafia directa o con injertos nerviosos. En principio la mejor reanimación se lograría al reparar el nervio ipsilateral, sin embargo debido a la compleja anatomía intraneural del nervio facial con frecuencia se obtienen contracciones disquinéticas (9). La aparicion de esas contracciones disquinéticas dependerá mucho del nivel de la lesión, y de el tamaño del segmento a reconstruir. Entre mas distal sea la lesión nerviosa y mas grande el defecto, el resultado final después de los injertos va a ser mejor.

 A pesar de las consideraciones anteriores en la practica clínica es muy difícil encontrar pacientes que tengan un cabo proximal al cual se le pueda conectar el nervio facial distal. En esos casos se pueden hacer transferencias nerviosas al nervio distal, utilizando nervios como el lingual, hipogloso, accesorio espinal, o el frénico. El problema con estas transferencias nerviosas regionales es  que no dan una sonrisa involuntaria simétrica, dependiendo del nervio transferido van a haber movimientos involuntarios indeseados.

La transferencia frenicofacial produce una asimetría importante cuando el paciente ríe, inspira profundamente, o tose. La trasferencia del espinal además de dejar un hombro caído notorio, produce asimetría cuando el paciente levanta el brazo. El que mejores resultados a demostrado es el hipoglosofacial (10), tiene el problema de que le paciente tiene que pensar en mover la lengua cuando va a sonreír y por consiguiente va a tener movimientos indeseables cuando el paciente mastica, deglute o habla.

 El concepto del Injerto Cruzado de Nervio Facial (1,11,12,13)cambió el manejo de la parálisis facial al obtener fibras nerviosas faciales del lado contralateral, que llevan impulsos a través de la cara que van a estimular movimientos faciales específicos, para lograr así una mayor simetría.  Cuando el paciente involuntariamente sonríe, se produce un estímulo nervioso en el lado sano de la cara que cruza la cara a través del injerto y estimula la musculatura facial contralateral.

 El manejo final de la reinervación facial dependerá del tiempo de denervación de la  cara paralizada, los músculos no pueden ser reinervados después de 12 a 18 meses del trauma. Si ha pasado mas de 18 meses se considera que el músculo no se va a reinervar y es necesario transplantar músculo, generalmente utilizamos el músculo gracilis (14,15).

En general nosotros hemos seguido el protocolo descrito por Oliva (9), así:

 

 

 


 

En el presente trabajo se pretende analizar el resultado de la reconstrucción microquirúrgica de la cara paralizada en nuestros pacientes, enfocándose en la sonrisa. En la literatura se han descrito diversos métodos de evaluación, en los que se pretende hacer una graduación objetiva. 

 La única manera de evaluar los resultados del tratamiento es mediante el video y la literatura médica convencional no cuenta con dicho recurso. Hoy contamos con herramientas como el video digital y el Internet,  que permiten hacer una evaluación subjetiva (la cual es perfectamente válida) real de los resultados obtenidos.

 OBJETIVOS 

  1. Utilizar un nuevo sistema que permita la valoración con video por parte de las personas que consultan un material bibliográfico serio.
  1. Identificar los factores que puedan influir en el resultado final de los procedimientos quirúrgicos.
  1. Tener una información real que se le pueda suministrar al paciente acerca de la posibilidad de recuperación funcional cuando se le realiza un procedimiento quirúrgico dado.
  1. Mejorar los estándares de tratamiento en los pacientes con parálisis facial.

 MATERIALES Y METODOS.

 De Agosto de 1996 a Julio de 1999, el autor trató quirúrgicamente 19 pacientes con parálisis facial establecida, en  principalmente en el Hospital Militar Central así como en otras  Instituciones de Salud en la Ciudad de Bogotá. (Hospital de San José, Clínica Carlos Lleras Restrepo, Clínica Rivas, Clínica los Cedros).

 Se incluyeron en el estudio los 15 pacientes que fueron tratados según el protocolo descrito por Oliva y cols., como se menciono previamente. Se descartaron 2 pacientes a los que se le realizó tratamiento con  anastomosis terminolateral del injerto cruzado de nervio facial y dos pacientes a los que se realizó la preanimación facial en un solo tiempo con un colgajo de recto abdominal, por no encajar con el protocolo.

 Los pacientes se clasificaron en: Grupo I: Pacientes con parálisis de menos de 18 meses de evolución y Grupo II: Pacientes con parálisis de mas de 18 meses de evolución.

La evaluación Clínica se hizo como mínimo un año después del segundo procedimiento quirúrgico, y se valoraron dos tipos de resultados: 

  1. Función muscular. Se pretende evaluar solo si el procedimiento quirúrgico es capaz de restaurar la actividad muscular en la hemicara paralizada. Se está valorando la técnica microquirúrgica en sí, no factores adicionales como  orientación del colgajo tensión del músculo etc.
  1. Resultado general. Se evalúa el resultado final como un todo, la simetría en reposo y actividad, la dirección del movimiento y su magnitud, la capacidad de lograr movimientos involuntarios y emocionales, las cicatrices etc. Se evaluaron así factores técnicos adicionales a los de la microcirugía como lo es la escogencia de la rama motora del facial, dirección en la que se insertó el músculo, la cantidad de músculo transplantada, etc.

El resultado se clasificó subjetivamente por el autor en bueno, regular y malo; como se muestra en los siguientes casos clínicos, de los cuales se puede ver el video en el Internet. Al consultar la dirección que aparece en cada caso clínico descrito el lector puede hacer su propio juicio subjetivo y sacar sus propias conclusiones.

 CASO 1:

Función Muscular Mala y Resultado General Malo. 

 

Foto 1a: Postoperatoria en reposo.

 

Foto 1b: Postoperatoria sonriendo.

 

 Fotos 1a, 1b: Paciente de 38 años de edad, con parálisis facial de 15 años de evolución antes de iniciar el tratamiento. La etiología de la parálisis fue un tumor de parótida que requirió de parotidectomia total mas radioterapia postoperatoria. Pertenece al Grupo II. Fotos tomadas 2 años después del colgajo libre de Gracilis. Video: www.ciruestetic.com/facialmalomalo.htm 

CASO 2:

Función Muscular Regular y Resultado General Malo. 

 

Foto 2a: Postoperatoria en reposo

 

 

Foto 2b: Postoperatoria sonriendo.

Fotos 2a, 2b: Paciente de 36 años de edad, con parálisis facial de 5 años de evolución secundaria a resección Neurinoma. Pertenece al Grupo II. Fotos tomadas 2 años después del colgajo de gracilis. Se esboza el movimiento pero no es capaz de modificar sustancialmente la posición de la comisura, por lo que no cambia significativamente la apariencia del paciente. Hay asimetría en reposo y en actividad. 

CASO 3:

Función Muscular Buena y Resultado General Regular. 

 

Foto 3a:  Función preoperatoria.

 

 

Foto 3b: Postoperatoria en reposo.

 

Foto 3c: Postoperatoria sonriendo.

 Fotos 3a,3b,3c. Paciente de 16 años de edad cuando inicio al tratamiento. Parálisis congénita causada por fórceps. Pertenece al Grupo II. Fotos tomadas un año después de colgajo libre de gracilis. Hay una buena función muscular, el músculo se esta contrayendo fuertemente, se ve claramente la contracción a nivel de la región malar, la contracción se transmite al surco naso geniano pero la comisura no se desplaza igual.

El paciente se someterá a reinserción del músculo en la comisura y adelgazamiento del músculo. Video: www.ciruestetic.com/facialbuenoregular.htm

 CASO 4:

Función Muscular Buena y Resultado General Bueno. 

 Foto 4a: Foto preoperatoria

 Foto 4b. Postoperatoria en reposo.

 Foto 4c: Postoperatoria sonriendo.

 Fotos 4a,4b,4c. Paciente de 15 años cuando se inicio el tratamiento con parálisis facial congénita. Pertenece al grupo II. Fotos postoperatorias tomadas 2 años después del colgajo de gracilis. Video: www.ciruestetic.com/facialbuenobueno.htm

 RESULTADOS 

GRUPO I:

 Los 4 pacientes incluidos en este grupo, tenían una evolución de la parálisis facial menor de 3 meses. Siguiendo el protocolo descrito a todos se les realizo la trasferencia del hipogloso al facial distal en el lado paralizado y en el mismo tiempo se realizaron dos injertos cruzados de nervio facial con nervio sural, conectados a una rama zigomática y a otra bucal respectivamente. Un año después se seccionaban las ramas zigomática y bucal del lado paralizado que en ese momento estaba neurotizado por el hipogloso, y allí se conectaban los extremos distales de los ICNF.

 La recuperación funcional de la musculatura fue buena en todos los pacientes y el resultado general de la sonrisa fue bueno en 3 de ellos y regular en 1 ( Tabla No. 1). El presente trabajo  evaluó la recuperación funcional de la sonrisa,  sin embargo vale la pena anotar que los pacientes también mejoraban el parpadeo y el tono palpebral. 

Todos los pacientes tuvieron como secuela la parálisis de media lengua, sin ninguna repercusión importante.

 GRUPO II:

 Los 11 pacientes incluidos en este grupo, tenían una evolución mayor  a 4 años. Siguiendo el protocolo descrito, se les realizó primero un injerto cruzado de nervio facial que se pasaba a través del labio superior y se conectaba a una rama bucal del lado sano responsable de la elevación de la comisura. Un año después cuando se detectaba signo de tínel en el lado paralizado se realizaba el  segundo tiempo, transfiriendo un colgajo libre de gracilis, el cual se neurotizaba con el ICNF. Todos los pacientes tuvieron un seguimiento de mínimo 1 año después del colgajo libre (Tabla No. 2).  

Los resultados en este grupo fueron mas variables que en el primero. La recuperación funcional del músculo transplantado fue buena en ocho pacientes (73%), mala en dos pacientes (18%), y regular en uno (9%). El resultado final sin haber realizado ningún procedimiento secundario fue bueno en seis pacientes (56%), malo en tres (27%) y regular en dos (18%).  

En los pacientes con resultado general regular, los efectos indeseables secundarios opacaban el movimiento que se había ganado con la nueva función muscular. Dichos efectos indeseables se debían a una mala inserción del colgajo en el modiolo, a un mal vector de tracción del músculo o a un exceso de masa muscular. Dichos efectos indeseables son susceptibles de una corrección quirúrgica secundaria. 

El tiempo de evolución de la parálisis facial entre los pacientes del mismo grupo no fue un factor desfavorable pues los pacientes con parálisis facial de mas larga fueron los pacientes con parálisis facial congénita, quienes a su vez fueron los que tuvieron un mayor numero de resultados considerados como buenos (Gráficos 1 y 2).  

Desde el punto de vista anecdótico el autor notó que uno de los factores que mas influyeron en el resultado final de los pacientes del grupo II fue la selección de la rama a la cual se unía el injerto cruzado de nervio sural en el primer tiempo, el autor recomienda buscar fibras bucales proximales. Los mejores resultados se obtuvieron en pacientes en los que en la primera cirugía se quería denervar  el lado sano y se cortaron fibras muy proximales ( a nivel de la salida de la parótida ), utilizándolas como fuente de axones que cruzarían la cara por el injerto de nervio.

 Ninguno de los pacientes sufrió disminución de los movimientos faciales en  el lado normal donde se seccionaron nervios para conectar el injerto de sural. Tres de los pacientes a los que se les realizó el colgajo de gracilis sufrieron hematoma en el área receptora.

 DISCUSIÓN

 En la mayoría de los pacientes que tenemos la oportunidad de atender con parálisis facial, no podemos  hacer la reparación primaria  del nervio y mas aún no contamos con un cabo proximal. 

Las técnicas microquirurgicas de tratamiento de la parálisis facial utilizan los injertos cruzados de nervio facial  como fuente de axones para reanimar la cara paralizada, esta técnica tiene la ventaja de buscar un resultado dinámico tanto inconsciente como consciente, lo que no sucede con las otras técnicas. 

La reanimación microquirúrgica de la parálisis facial es un procedimiento complejo, múltiple, largo y costoso. Por esas razones se debe tener una idea cercana de en que tipo de paciente estaría indicado. En nuestro trabajo encontramos que los pacientes mas jóvenes (menores de 20 años) tenían mejores posibilidades de éxito de la cirugía.

Dependiendo del tiempo de evolución de la parálisis se va indicar el tratamiento de reanimación facial, pues al estar denervado el músculo por mucho tiempo va a sufrir una atrofia crónica e irreversible. Nuestros datos, demuestran como hay mas posibilidades de obtener un buen resultado en los pacientes del Grupo I, quienes fueron tratados en los primeros tres meses después de instaurada la lesión del nervio facial. 

En el Grupo II de pacientes lo que se pretende hacer, es reanimar la sonrisa del paciente con un  solo músculo reinervado a través de un injerto cruzado de nervio facial.  El resultado tiene que distar de lo ideal, pues en el modiolo confluyen 10 músculos diferentes con vectores diferentes y los estamos reemplazando por un solo músculo con un solo vector. En dicho grupo tuvimos un porcentaje de mejoría del 73%, lo cual es aceptable si tienen en cuenta las apreciaciones anteriores.

 El tiempo de evolución de la parálisis es un factor pronostico al determinar en que grupo va a quedar el paciente, sin embardo una vez el paciente se ha ubicado en el grupo no influye en el resultado final. La edad pareció ser un factor importante en los pacientes incluidos en el Grupo II (Grafico 2). El 80% de los pacientes menores de 20 años tuvieron un  resultado bueno. Mientras que solo el 50% de los pacientes mayores de 40 años tuvieron un buen resultado. La muestra estadística es pequeña, pero nos da una idea muy aproximada de a evolución de dicho manejo quirúrgico.

 Hay varias propuestas para evaluar el resultado final de la terapia de la parálisis del nervio facial, con diferente grado de complejidad (2,17). Sin embargo lo ideal es el video de la función de la cara tanto voluntaria como involuntaria. En las publicaciones convencionales es imposible recurrir al video, por eso nosotros proponemos la utilización del video digital y del Internet para que el que el estudioso de temas dinámicos como la parálisis facial, pueda tener un  criterio mucho mejor. 

El tratamiento quirúrgico de la sonrisa paralizada es un procedimiento que ofrece buenas alternativas de recuperación si se tiene en cuenta la magnitud del defecto y los resultados obtenidos con otras técnicas. El paciente debe saber cuales son las posibilidades de mejoría antes de tomar la decisión de someterse a la cirugía o no, el presente trabajo nos proporciona los datos que podemos dar al paciente.

 Vale la pena comentar aquí, que cada día estamos mas convencidos de la conveniencia de adherirse al protocolo descrito. Los cuatro pacientes que no se incluyeron dentro del estudio (pues no enmarcaban en el protocolo) tuvieron resultados malos y regulares, que vale la pena comentar.

 Contrario a las afirmaciones de la Dra. Terzis y de algunos reportes en la literatura (18), los resultados con las anastomosis terminolaterales han sido malas en nuestras manos. En los dos pacientes en que usamos esa técnica, el resultado final fue malo al no mejorar en nada el paciente.

 

El colgajo de recto abdominal lo utilizamos en dos oportunidades. En un paciente se utilizo buscando evitar un tiempo quirúrgico (19), pero la longitud del nervio del músculo recto abdominal no obligo a utilizar fibras muy distales que iban a la comisura (posiblemente al orbicular de los labios), de manera que finalmente obtuvimos disquinecias pues el músculo es activado para sonrisa cuando el paciente aprieta los labios, silva o besa. En el otro paciente la anastomosis la realizamos con nervio facial intratemporal ipsilateral, y el paciente desarrollo una contracción exagerada y deformante del músculo.  

La reanimación microquirúrgica de la parálisis facial es un procedimiento exigente, con muchas causas de error. Mi impresión es que en los pacientes en que utilicé fibras nerviosas distales débiles como donantes de axones para el ICNF, los resultados fueron malos. Cuando uno de los objetivos claros del primer tiempo era denervar un poco el lado sano, se utilizaban ramas principales del facial sano,  el resultado fue una muy buena función del músculo transplantado con una disminución mínima de la función en el lado sano.  

REFERENCIAS

 

  1. O´Brien BM, Kumar PA. Cross-Face nerve grafting with free vascularized Muscle Grafts. En  Rubin T(ed); Reanimation techniques for the paralyzed face. Pag 201.
  2. Ferreira MC, Besteiro JM, Tuma P. Results of reconstruction of the facial nerve. Microsurgery 15: 5, 1994.
  3. Ferreira MC. Overview of the treatment of facial palsy. En Furnas D, Buncke HS (eds): Clinical Frontiers of Reconstructive Microsurgery. St. Louis. CV. Mosby Co, 1984, pag. 151.
  4. Adams M: The use of the masseter, temporalis, and frontalis muscles in the correction of facial paralysis. Plast. Reconstr. Surg 1: 216, 1946.
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  6. Rubin T, Gene W. Reanimation of long standing partial  facial paralysis. Plast. Reconstr. Surg 77:41;1986.
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  9. Oliva A, Buncke HJ, Buncke GM, Lineaweaver WC. Facial Reanimation. En Cohen M, Maestry of Plastic and Reconstructive Surgery. Little Brown. 1994. Chapter 75, Page 1045.
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